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El alma de los guaraníes llega al cine en el filme “Yvy Maraey”

Del: 27 Octubre 2013

Opinión

El cineasta boliviano Juan Carlos Valdivia cree haber logrado "atrapar el alma" del mundo guaraní en su filme "Yvy Maraey" para abrir una ventana a la filosofía, cosmovisión y el don de la palabra que poseen estos nativos del sureste de Bolivia.

Con el estreno estos días del filme, "que camina al filo entre la ficción y el documental", Valdivia expone una riqueza indígena casi ignorada en Bolivia, más conocida por sus pueblos andinos.

VIAJE El filme narra el viaje por tierra de un cineasta blanco (Valdivia, como Andrés) y un indígena (Elio Ortiz, como Yari) desde La Paz al corazón del mundo guaraní en el sureste de Bolivia en busca del Yvy Maraey o "Tierra Sin Mal" de este pueblo.

El filme arranca con la intención de Andrés de buscar el supuesto lugar donde hace más de cien años el explorador sueco Erland Nordenskiöld filmó a guaraníes salvajes, con plumas y taparrabos viviendo en un paraíso, aunque esa cinta es parte de la ficción.

Sin embargo, esa "Tierra Sin Mal" en la filosofía guaraní no necesariamente es un territorio, sino un estado de bienestar interior en los hombres, explicó Valdivia en una entrevista con EFE.

En la travesía a lo largo de más de mil kilómetros, las diferencias culturales de dos amigos, Andrés, (al que llaman ´Karai´ o extranjero en lengua guaraní) y Yari, crean tensiones y la ocasión para reflexionar sobre sus identidades y el cine como arte.

INDÍGENAS En el plano fotográfico de la cinta son memorables las vistas del Parque Kaa Iya, una gran reserva natural de Bolivia, y los bañados del Izozog, unos pantanos surgidos del cauce desbordado del río Parapetí, que son una invitación al turismo en esa remota región boliviana.

Aunque con dificultades, Valdivia logró filmar en la comunidad de Tentayapi, donde unos pocos centenares de guaraníes se han aislado de forma voluntaria para mantener sus tradiciones centenarias y no aceptan carreteras o escuelas, ni ser filmados o fotografiados.

"Ellos consideran que la cámara atrapa el alma y eso es cierto. A dónde llevas esa alma y para qué la utilizas depende de la intención de cada quien y creo que la película ha atrapado el alma del pueblo guaraní para un bien", sostuvo por su parte Elio Ortiz a EFE.

Ortiz, que como Valdivia actúa por primera vez en un filme es un comunicador y antropólogo guaraní.

A su juicio, la película ayuda a que el guaraní "siga viviendo, no muera y se haga conocer y se haga entender con el otro" porque "hay mucha gente que va, trae imágenes y los atrapa para matarlos, para vivir comercialmente de la cultura de los indígenas".

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